Los presupuestos
La ley más importante del año. De dónde sale el dinero público, en qué se gasta, qué pasa si no se aprueban y qué son el déficit y la deuda.
Una ley distinta a las demás
Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) son una ley que se aprueba cada año. Hace dos cosas:
- Estima los ingresos: cuánto se espera recaudar.
- Autoriza los gastos: cuánto puede gastar cada ministerio y organismo, y en qué. Es un límite. No se puede gastar más de lo aprobado.
Es la ley que mejor refleja las prioridades de un Gobierno. Las promesas en sanidad, defensa o vivienda acaban siendo, o no, una cifra en los presupuestos.
El ciclo de un presupuesto
- El Gobierno lo preparaMinisterio de Hacienda
Primero se fija el techo de gasto (el límite total) y después cada ministerio negocia su parte.
- Se presenta antes del 1 de octubreGobierno → Congreso
La Constitución pide presentarlo al menos tres meses antes de que acaben los del año anterior.
- Debate de totalidadCongreso
Es la votación decisiva. Si prospera una enmienda a la totalidad, los presupuestos se devuelven al Gobierno y caen enteros.
- Enmiendas, Senado y aprobaciónCortes
Se tramitan como una ley, con una regla especial: cualquier enmienda que suba el gasto o baje los ingresos necesita la conformidad del Gobierno.
- Entran en vigor el 1 de eneroBOE
Si se aprueban a tiempo. Si no, ver más abajo.
Si no se aprueban: la prórroga
Si el 1 de enero no hay presupuestos nuevos, se prorrogan automáticamente los del año anterior. El Estado no se para: se siguen pagando nóminas, pensiones y servicios. Pero el Gobierno queda muy limitado:
- No puede lanzar programas nuevos que no estuvieran previstos.
- Las partidas que eran para un solo año (una obra que ya terminó, por ejemplo) no se repiten.
- Para subir pensiones o sueldos públicos tiene que recurrir a decretos-ley.
De dónde sale el dinero
Lo que pagan empresas y trabajadores a la Seguridad Social por cada nómina. Es la mayor fuente de ingresos y se destina sobre todo a pensiones y prestaciones.
El impuesto sobre la renta de las personas. Es progresivo: cuanto más ganas, mayor porcentaje pagas. La mitad se cede a las comunidades autónomas.
El impuesto sobre el consumo: un porcentaje de casi todo lo que compras. El tipo general es del 21 %. La mitad también se cede a las comunidades.
Impuesto de Sociedades (beneficios de las empresas), impuestos especiales (gasolina, tabaco, alcohol, electricidad), tasas y deuda nueva.
En qué se gasta
La partida más grande con diferencia, y la que más crece cada año, porque cada vez hay más pensionistas y las pensiones se revalorizan con la inflación.
Buena parte del dinero recaudado se envía a las comunidades, que pagan con él la sanidad y la educación.
Lo que cuesta cada año lo que ya se debe. Sube cuando suben los tipos de interés.
Prestaciones por desempleo, Ejército, carreteras y trenes, investigación, justicia, seguridad, cooperación…
Déficit y deuda, sin tecnicismos
Lo que falta en un año cuando se gasta más de lo que se ingresa. Se mide en porcentaje del PIB, es decir, de todo lo que produce el país en un año.
La suma de todos los déficits acumulados. Para cubrir el déficit, el Estado pide prestado emitiendo bonos y letras, que compran bancos, fondos y particulares.
Que la deuda sea alta no significa que el país vaya a quebrar mañana, pero sí que una parte creciente del presupuesto se va en intereses y que hay menos margen ante una crisis. Cuánta deuda es razonable, y si conviene reducirla subiendo impuestos o bajando gastos, es uno de los grandes debates entre partidos. Los datos y las previsiones los vigila la AIReF, un organismo independiente.